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‘Por qué motivo creemos importante iniciar un proceso de derogación de la Norma Territorial Transitoria’

Susana Mora; portavoz del Grupo Socialista en el Consell Insular
Vicenç Tur; Secretario General del PSOE Menorca

Los y las socialistas hemos dicho y repetido que lo que determinaba el Plan Territorial Insular era la obligación de abrir su revisión. Revisión que se debía llevar a cabo en 2013, mediante un proceso de máxima participación tal como se hizo durante su elaboración.
Pero la Norma Territorial Transitoria (NTT) aprobada durante el pasado mandato no es la revisión del PTI. Es una modificación encubierta y amplia del PTI, sin las garantías suficientes ni los mecanismos de participación que garantiza un proceso de revisión del Plan.
No negamos el trabajo hecho durante los dos años últimos del mandato anterior. Sabemos de la adecuación y la constricción final que supone la Norma. Nada que ver con los primeros borradores donde, incluso, aparecían proyectos concretos (de urbanismo a la carta) bajo la denominación de “legitimaciones”.
Aun así desde el PSOE Menorca creemos que todavía hay aspectos que chocan de pleno contra el PTI. La NTT modifica sustancialmente cuestiones clave sobre el modelo territorial, cuestiones que se alejan de la esencia del Plan de desarrollo sostenible de acuerdo con la condición de Reserva de la Biosfera, que desdibujan los valores esenciales del PTI.  Cuestiones que, en todo caso, no tendrían que ser modificadas si no es mediante una revisión sincera del mismo Plan.
Además estas cuestiones que contradicen el PTI no forman parte del debate público y en cambio reabren viejas heridas innecesarias para lograr el objetivo que todos y todas perseguimos: que los instrumentos de ordenación territorial sirvan para la protección territorial y medio ambiental pero también, y de forma esencial, para promover un crecimiento económico que debe ser sostenible y más justo.
La NTT, entre otros aspectos para nosotros innecesarios y contrarios al modelo ampliamente defendido por la sociedad menorquina, permite nuevos crecimientos urbanísticos con la creación de las Áreas de Transición a las zonas turísticas, cuando hay suelo vacante en las zonas turísticas existentes por miles de plazas.
o La NTT, a imagen de las leyes Bauzà, defiende la implantación de grandes equipamientos en el campo que se consideren ‘desestacionalitzadores’ con la construcción en su entorno de oferta de alojamiento.
o Se salta la autonomía municipal, puesto que no sería necesario incorporar las determinaciones previstas por la NTT a los planeamientos urbanísticos de los ayuntamientos.
o Desregula el crecimiento turístico, creando inseguridad y un grave perjuicio por el fomento de nuevas plazas hoteleras. Ahora estas plazas tienen que ser compradas o adquiridas, cuando el PTI eximía de esta responsabilidad.
o Elimina la limitación de las dimensiones de los aparcamientos en rústico vinculada a la capacidad de carga de las playas. ¿Queremos playas vírgenes desbordadas?, playas que nos sirven para vender el que todavía es nuestro principal producto turístico.
En definitiva, a pesar de las constricciones en el final del proceso, todavía hay elementos que contradicen el modelo territorial del PTI y lo hacen mediante un nuevo instrumento (NTT) que no tendría que haber servido para eso, para desplazar la mitad de artículos del Plan.
Ahora bien, reconocemos aspectos positivos. Algunos de concreción como por ejemplo la recuperación del Camino d’en Kane y del Camí Reial del Norte como vías públicas, algunas modificaciones cartográficas de las Áreas de Prevención de Riesgos que inducían a errores o incluso la simplificación de las matrices de usos.
También hay otros puntos que, tal como expresamos durante la tramitación de la NTT, parecen concitar el consenso suficiente y no malogran el espíritu del PTI. Se trata de remirar los volúmenes de las edificaciones al entorno en las Casas de Lloc, permitir aumentos, recuperar bouers y permitir los cambios de usos a residencial en parcelas donde ya existe este uso anteriormente o estudiar la mejor gestión de los núcleos rurales para darles salida, promoviendo sistemas de cooperación si la iniciativa únicamente privada no ofrece la respuesta esperada. Estos son aspectos positivos de la NTT y es nuestra voluntad poder debatirlos dentro del proceso que ahora se inicia por si se considera interesante mantenerlos.
Pero ante las reiteradas cuestiones que continúan apostando por el consumo de territorio, para construir en suelo rústico, malograr el paisaje y para saltarse los planeamientos municipales, consideramos clave poner fin a la Norma de forma inmediata.
Por todos estos motivos defendemos la derogación de la NTT. Decisión que no ha sido fácil de llevar a cabo por la dificultad técnico-jurídica que supone dejar sin efecto una figura legal tan ‘excepcional’ (disposición adicional 9ª de la Ley 7/2012). Y es cierto que esta dificultad, junto con la voluntad de acompasar la derogación con la acertada decisión del actual Gobierno balear de modificar normativa aprobada por el ejecutivo anterior mediante el Decreto Ley 1/2016, ha generado cierto atraso de los plazos que teníamos previstos.
También defendemos el proceso que ahora iniciamos por seguridad jurídica. Los informes internos y externos sobre la derogación de la Norma dicen que ‘supondrá la desaparición de todos los impactos negativos de la NTT que no contiene el PTI y en ningún caso supondrá que los impactos positivos enumerados se conviertan en negativos’.
Además el informe técnico-jurídico del Consell Insular indica que la ‘derogación de la normativa de la NTT, debidamente motivada –una debida motivación que se considera perfectamente acreditada por los técnicos especialistas del Consell- no confiere a los propietarios derecho a exigir una indemnización’. También se debe tener en cuenta que cualquier proyecto que se haya podido inicia bajo la vigencia de la NTT se continuará tramitando de acuerdo con los preceptos de esta normativa.
En definitiva desde el PSOE tenemos muy claro que es fundamental parar, junto con nuestros socios de gobierno, la imposición de criterios urbanísticos basados en el consumo de territorio, de aspectos desreguladores contrarios a la sostenibilidad. Se trata de evitar daños irreparables sobre el territorio y poner en marcha la revisión del PTI. Un camino que ya hemos iniciado y en el cual queremos involucrar a todo el mundo.